Estimados todas las presentes:

“ciclos son ciclos y ciclos son”

A veces en la búsqueda de la palabra exacta para definir una experiencia te encontras con la posibilidad de que todo lo que antes hayas conocido, y todo lo que ahora conoces, sea totalmente dispar a lo que verdaderamente la experiencia muestra. ¿Pero que muestra la experiencia, sino más bien el ocaso y el renacer de toda la percepción prendida? Somos esa percepción que organiza y abraza todo lo que existe. Aca vienen los duelos y los juegos, juegos de poder y juegos de culos, pitos, vaginas y culos de dinero también. Casi siempre la mayor parte de los quilombos ancestrales en mediaciones grupales-atmósfericas-coordinantes-sensoriales-grupos humanos per se es el conflicto de experiencias. Aquí vamos y allá nos catapultamos: ¿que es la experiencia sino más bien lo que es? No estamos buscando una respuesta apropiada sino las miles de millones de propuestas y respuestas que un sonido pueda darnos, que una pregunta pueda activar en el entrecejo de nuestra tan mística y hábil percepción.

A veces nos olvidamos que tuvimos millones de años luz para formar estos organismos-sistemas que nos contienen, que somos todo lo que somos y todo lo que existe es exactamente eso: lo que existe, prendido fuego, mil millones de años luz atras, ahora y adelante. Somos esa reverberancia, el sonido y el silencio, todo lo que quieras junto, en pelotas o vestido, o con trajes nuclíares puestos específicamente para cautivarte y generar un estado vibracional específico en el medio.

Y aqui la cuestión: que tantos conflictos, bondades y bendiciones se vean asociados a estados-vibrátiles, a experiencias de la carne y el hueso: la digitalidad tiene mucho de esto, nos propulsa, nos impacta, nos cae y caemos y somos exactamente todo eso junto. Y también podemos elegir: de que ser parte y de que no. Las compuertas siempre están abiertas, y si hay alguna cerrada, solo tenemos que ver en que lugar dejamos la llave o *fundamentalmente* si queremos en-serio abrirla. Las compuertas abundan por doquier, en lo despierto y en lo-dormido, y de nuestras aristas y hélices y microorganismos alimentándose-de-nosotros estamos y seguimos siendo mientras somos.

Emoción, sensación, pensamiento, energía, movimiento, digitalidad expresiva: todas se funden en un ritmo complejo, una circularidad espeluznante para los ojos de las bestias-presentes, un cantar sinfin en el principio de todos los días que es ahora-mismo en pelotas reverberando el sentido, dando sentido, disparando, prendiendo y encendiendo la maquina de la percepción infinita que somos.

Pero ¡HEte aquí! Que además de percepshún inundamos infinitos planos, infinitos. Somos esa energía, el pulso vibrátil, somos esa sensación: el registro en la piel, somos ese movimiento que dice ‘agarro la copa, o la dejo, o tipeo un carácter e inundo al mundo de belleza, o de muerte y desolación’, somos ese registro emocional que aparece ante nuestra palabra y la palabra de otro, somos ese pensamiento que se encarna ‘La concha de tu madre’, y también, oh sí, también somos las patas de la digitalidad que manifiesta: no solo a través de la mente, sino un fenómeno del cuerpo entero, encendido, escuchando, esperando, vibrándo alto, tocando colas, tocando capas, tocando infinitudes, vibrando en las notas altas, vibrando abajo, en lo más oscuro, vibrando en todo el cardumen y espacio-temporalidad del cuerpo encendido que se prende como si esto fuera la fiesta-infinita-del-estar-aca. Aquí, mis más bell@s lector@s de la noche-fresca y del día prendido: el carozo del platano, la presencia indirecta de todo lo que existe. Colitas que vibran bajo del sol, pormenores y miles de galaxias, problemas en la comunicación y nuevas re-integraciones y abrazos en la comunicación misma del adentro-afuera, afuera-adentro.

Nada más que dejando preguntas, abriendo espacios, y dando sentido a la experiencia. Una, dos palabras al día, un cierre, un ciclo, una presencia. Solamente eso: solamente estar. Inducir a los aparatos y a los sentidos a que le den sentido a la metrica difusa, y prendan el sabor debajo de la lengua, y la boca encendida, y los ojos todos prendidos fuego.

Al fin y al cabo, entre las idas y venidas, aca estamos y somos y seguimos siendo.

Con infinito amor y plenitud en el corazon y en los corazones de la bestia,

 

Lz.//